El nuevo lujo es sentirte cómoda.
Durante muchos años nos creímos que para vernos elegantes había que aguantar tacones imposibles, telas incómodas y vestimentas que parecían hechas más para la foto que para la vida real. Hoy, afortunadamente, eso cambió.
La verdadera elegancia ya no se trata de sufrir, sino de elegir bien.
A los 20 puedes seguir tendencias. A los 40 empiezas a entender tu estilo. Y a los 60, si lo haces bien, lo dominas. Sabes lo que te queda bien, lo que te representa y, sobre todo, lo que no estás dispuesta a tolerar.
Y ahí es donde nace una elegancia poderosa: la que no negocia tu bienestar, la que representa tu verdadero yo. Es decir, "Ser tú".
Puede ser básica, pero una tela con calidad siempre se siente bien en la piel y, automáticamente, eleva tu look. Algodón suave, lino fresco, tejidos que respiran.
Ni apretado ni descuidado. La ropa debe acompañar tu cuerpo, no pelear con él. Un pantalón bien cortado, una camisa que cae con naturalidad, vale más que cualquier tendencia pasajera.
Zapato cómodo, cartera o bolso estructurado, accesorios que digan "menos es más". Sencillos y que te representen. No necesitas mucho más.
Vestirse bien hoy no es impresionar a otros: es sentirte bien contigo misma. "Ser tú", sin renunciar a verte impecable.
Porque la mujer elegante no es la que más sacrifica, es la que mejor se conoce. Y créeme, eso se nota.
Cofundadora de sertú · Ex-Vicepresidenta bancaria · 62 años
Tres décadas liderando en un mundo de hombres. Escribe sobre estilo, liderazgo y lo que el poder femenino aprendió en silencio.